
No es extraño que a lo largo de la historia el ingenio o capacidad de las mujeres haya sido ocultado o minimizado.
En el mundo del café sucede lo mismo y por eso hoy os hablamos de una figura que transformó la forma de consumirlo, Melitta Bentz.

Melitta Bentz: La mujer que reinventó el café para el mundo entero
Mucha gente conoce el sabor de una buena taza de café. Muy pocos conocen a la mujer que lo hizo posible.

Amalie Auguste Melitta Bentz (de soltera Liebscher), nacida en 1873 en Dresde, Alemania, no fue científica, ingeniera ni una rica industrial.
Era una mujer curiosa y decidida que simplemente buscaba una mejor taza de café y terminó transformando una industria global.
Melitta creció en una familia de artesanos y emprendedores en Dresde. Su padre era editor y librero, y sus abuelos eran dueños de una cervecería, Europeana.
Este entorno de creatividad práctica moldeó su temprana capacidad para percibir los problemas cotidianos e imaginar mejores soluciones.

Se casó con Hugo Bentz y juntos criaron a tres hijos mientras ella se encargaba del hogar, un rol que, en aquel entonces, le ofrecía poco reconocimiento, pero muchas oportunidades para observar las ineficiencias de la vida cotidiana.
El Problema del Café que Todos tuvimos
A principios del siglo XX, preparar café era frustrante. Los filtros de tela eran sucios y retenían olores. Los filtros de metal dejaban que los posos se deslizaran a la taza.
La sobre extracción hacía que el café fuera amargo e inconsistente. A Melitta le encantaba el café, pero odiaba los posos en el fondo de la taza. En lugar de aceptarlo, experimentó.
Una mañana de 1908, cogió una cafetera de latón, le hizo agujeros en el fondo con un clavo y la forró con papel secante del cuaderno escolar de su hijo. ¿El resultado? Una taza de café limpio, suave y sin posos.

Inmediatamente reconoció el potencial. El 20 de junio de 1908, recibió la protección oficial de modelo de utilidad para su invento de la Oficina Imperial de Patentes.
El 15 de diciembre de 1908, ella y Hugo registraron su nueva empresa: M. Bentz. La primera «fábrica» fue su apartamento de cinco habitaciones, donde la familia empezó a producir filtros artesanalmente en 1910.

La demanda creció rápidamente. Para 1911, los filtros de Melitta ganaban medallas en ferias comerciales del Grupo Melitta.

Al igual que el diseño original, la generación de filtros que salió al mercado en 1910 estaba estructurada en tres partes: un distribuidor de agua extraíble, el cuerpo del filtro y un tamiz insertable, sobre el que se coloca el papel de filtro.
Su empresa se expandió gracias a la continua innovación de productos, un marketing inteligente, y el compromiso de hacer que el café fuera más fácil y agradable.
Para protegerse de las numerosas imitaciones, a partir de 1925, Melitta® comercializa los paquetes de filtros en su característica combinación de colores rojo-verde, que aún se mantiene vigente.
En 1937 la forma del filtro de café cambia: tiene una ranura en la parte inferior. Para complementar esto, se desarrollaron y patentaron los filtros de café, conocidos hoy como bolsas de filtro. Con esto, se creó la forma perfecta para el café de filtro.

Hoy en día, el Grupo Melitta opera en más de 40 países y sigue siendo una fuerza importante en la cultura del café.
Melitta Bentz no fue solo una inventora, sino una emprendedora visionaria en una época en la que las mujeres rara vez dirigían empresas. Introdujo políticas laborales progresistas, incluyendo una jornada laboral más corta, vacaciones pagadas, y programas de bienestar para empleados.
Estas fueron ideas radicales a principios del siglo XX y ayudaron a definir la cultura de la empresa durante generaciones.
Melitta Bentz falleció en 1950 a los 77 años, pero su influencia está en todas partes. Cada vez que alguien prepara café filtrado, usa un filtro de papel o disfruta de una taza limpia y equilibrada, está experimentando su innovación.
Su historia nos recuerda que las ideas que cambian el mundo no siempre surgen de laboratorios o salas de juntas. A veces, surgen de la mesa de la cocina, de un poco de curiosidad y de la determinación de hacer algo un poco mejor.
